«Sé que me resulta más fácil tener trabajo gracias al éxito de ‘21 días’»

Samanta Villar comenzó como ayudante de realización en TV3 de Barcelona. Después fichó por TVE Catalunya y en 2005 se convirtió en la reportera de la zona de Levante de España Directo. Desde 2009 a 2010 presentó 21 días –formato que le llevó al éxito– en Cuatro, donde ahora conduce Conexión Samanta

Samanta Villar.
-¿Cómo es Samanta Villar?

-Soy una persona normal, como cualquier otra, aunque suene a tópico.

-Bueno, no todo el mundo se atreve con todo…

-Porque yo trato de divertirme mucho. Quizás eso sea lo que más defina mi personalidad, el gusto por los retos, los cambios y el aprendizaje continuo. Creo que cada uno de mis temas conlleva una enseñanza. Intento vivir a tope y únicamente me da miedo la muerte de mis seres queridos.

-¿Qué ha aprendido de la profesión?

-En mi caso particular, he conseguido sacar algo interesante de todos los trabajos que he realizado. Se aprende también mucho de los demás y de los diferentes elementos que componen sus vidas.

-Pero 21 días marcó un antes y un después en su carrera…

-Lo cierto es que supuso un cambio radical en mi trayectoria profesional. El programa estuvo marcado por la visibilidad y la controversia, y reconozco que, a partir de entonces, lo tengo más fácil para encontrar trabajo. Me embarqué en el proyecto sin saber qué pasaría y con un único tema claro, el de 21 días entre cartones, pero el formato dio resultado. En un principio me movían las ganas de ver cosas por mí misma, la necesidad de saciar mi curiosidad.

-Entonces, ¿no pasó tantas dificultades sólo por dinero?

-Para nada. Más allá del valor económico, el proyecto me interesaba de antemano por la propia experiencia personal. ¡Y encima me pagaban! [risas]. De hecho, llegué a formularme a mí misma la siguiente pregunta:_¿Si no fuera por el dinero, lo harías? La respuesta ya la sabéis.

-Pero, ¿cree que consiguió mostrar realmente la realidad de cada uno de esos mundos, pese a no pertenecer a ellos?

-Lo único importante es la experiencia que se tiene con ese entorno. Lo útil del programa es que se llegaba a empatizar con el espectador, el cual conectaba con los protagonistas de los reportajes pensando que les podría pasar también a ellos. La finalidad de este tipo de contenidos radica en su función social, en su capacidad de empujar a la reflexión sobre un tema. Me ha parado mucha gente para decirme que, a raíz de los espacios de 21 días, ven las cosas desde otra perspectiva. Eso es lo interesante.

-¿Hay algún mundo de todos en los que se ha sumergido en el que se haya sentido especialmente fuera de lugar?

-No encajo en la realidad de los ricos. Ese mundo no casa con la espontaneidad que tanto me gusta. Detesto estar cohibida y sentirme juzgada. También he experimentado mucha impotencia ante ciertas realidades y por la escasa ayuda y comprensión que reciben algunas personas. Te das cuenta de que somos salvajes, que no estamos tan civilizados y que en muchas ocasiones parecemos animales. Pero, en todos los casos, he sufrido por los demás y no por mí misma. Lo mío era una incursión voluntaria, una aventura personal más, pero detrás había personas que no podían escapar de la dura realidad.

-Y se sintió cómoda en…

-En la gran mayoría de los casos. Aprendí una importante lección de los discapacitados, a quienes se les presupone una incapacidad pero, sin embargo, están mucho más capacitados para otras cosas sin que al resto se nos atribuya una discapacidad o se cuestione nuestra valía.

-Ahora vive una nueva etapa con Conexión Samanta. ¿Qué contiene este espacio?

-Retratos de personajes, monográficos de actualidad, gente comunicativa e historias con gancho. Uno de los temas que se toca es el de los exorcismos, en un documento que pone la piel de gallina.

-También hay porno… ¿Se ha aficionado al género?

-Yo trato de abordar todo un personaje sin centrarme en un sólo tema. Aunque el protagonista del reportaje haga porno, hay más cosas en él por descubrir y por contar, como el hecho de que lleve años sin ver a su madre. A mí me interesa rascar hasta llegar a la humildad y el trasfondo del personaje. Como el morbo lo da el porno, pasan desapercibido otros detalles y otra historia paralela bonita de contar.

-Nunca presentaría…

-Un espacio de corazón. No lo haría bien porque me da pudor preguntar por lo personal. No juzgo a quien lo hace ni digo de este agua no beberé, aunque creo que se puede elegir.

-¿Cómo es su día a día?

-Pues limpio y cocino como todo el mundo [bromea] pero ahora vivo más tranquila. Dejé 21 días porque no tenía tiempo para los amigos, la familia y mi pareja, que para mí están por encima pese a la repercusión que tuvo el programa. El ritmo era de infarto y necesitaba salir de esa vorágine.

-Sus tres prioridades son…

-Por este orden, mi gente, mi casa y mi adsl [risas].

-¿Es su gran afición?

-Soy adicta a la red. También me gusta bailar de todo porque estudié danza.

-¿Qué le ha pedido a 2011?

-Cosas que se puedan conseguir. Desearía una alegría personal, algo íntimo que me haría feliz.

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