Entrevista a Samanta Villar (31-01-2012)

Samanta Villar en La Noche – Cope (31-01-2012)
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Samanta Villar: “Cuando finalice ‘Conexión Samanta’ me gustaría dirigir un programa o hacer documentales”

La periodista estrena este lunes la cuarta temporada de ‘Conexión Samanta’. Los nuevos reportajes vendrán a ocupar el hueco dejado por ‘Diario de…’. en la franja del late night de Cuatro.

Este lunes 23 de enero Cuatro estrena a las 00:15 horas la cuarta temporada de ‘Conexión Samanta’, el programa de reportajes conducido por la periodista Samanta Villar, que se introduce en la vida cotidiana de personajes con historias interesantes que conocer, y en los que se relata cómo afrontan esos momentos extraordinarios que les toca afrontar.

Con motivo de este nuevo estreno, FormulaTV.com ha hablado con Samanta Villar para conocer detalles sobre las nuevas entregas del programa, y saber cuáles son los objetivos que tiene y en qué retos le gustaría adentrarse.

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El programa producido por Boca Boca, que estrena emplazamiento en la parrilla de Cuatro para sustituir en la franja del late night al espacio conducido por Mercedes Milá ‘Diario de…’, llegará a las 00:15 horas con nuevas historias sorprendentres por descubrir.

Para esta cuarta temporada, ‘Conexión Samanta’ salta del viernes al lunes. ¿Cómo piensas que puede influir este cambio de día?

No es la primera vez que nos ponen en lunes. En la segunda temporada algunos reportajes se emitieron en lunes y no nos fue mal de audiencia. Desde ese punto de vista estoy más tranquila. Y por otro lado a mí me ilusiona que Cuatro coja el programa y lo pase a la franja del lunes para reforzar su late night, porque ‘Diario de…’ les ha funcionado bastante bien y quieren continuar con el reportaje. Creo que es una decisión que se ha tomado con cariño.

Tomas el testigo de Mercedes Milá y su ‘Diario de…’, que es una maestra también en este tipo de programas.

Sí, aunque el tono del programa es muy diferente. ‘Diario de…’ tira mucho más a la información y al reportaje, y nosotros utilizamos más el lenguaje documental y hacemos más relato que reportaje. Pero es verdad que Cuatro continúa en su línea del “actual” que le ha funcionado, y con su mismo público objetivo.

‘Conexión Samanta’ es el único espacio de producción propia de las cadenas generalistas que queda en esa franja. ¿Supone esto para vosotros que estáis haciendo un buen trabajo?

Sí, y además ya es la cuarta temporada, así que estamos contentos, porque el programa ha funcionado. Era un riesgo, como cualquier programa cuando empieza, y creo que ahora ya se ha consolidado. La gente ya lo conoce, sabe qué es lo que hacemos y cómo lo hacemos, y nuestro público nos busca y se queda a vernos. Creo que estamos en un buen momento.

¿Y cómo afrontas la nueva temporada? ¿Sientes los nervios de un arranque? ¿Todavía te preocupa el dato de audiencia?

Nunca me ha preocupado, y no es broma. Es algo que por supuesto nos influye, pero nosotros nunca trabajamos con el dato de audiencia en la cabeza. Trabajamos con el objetivo de hacer un buen trabajo y de disfrutarlo. Yo siempre digo que si nosotros nos lo pasamos bien, el espectador también se lo pasará bien. Esa es la clave. Interesarnos, curiosear, que es lo nuestro, y explicarlo como sabemos, que es contar una historia como una información, y también con emoción. Lo que sí me deja tranquila es que llevamos ya mucho tiempo juntos en equipo, y hemos madurado y ya sabemos cómo tenemos que hacer nuestro trabajo. Estamos trabajando ahora con mucha más comodidad.

¿Qué tipo de historias vamos a ver en esta cuarta temporada de ‘Conexión Samanta’?

Seguimos en nuestra línea de buscar las historias humanas que nos interesan, que nos entretienen y con las que aprendemos. Para empezar nos hemos fijado en el trabajo de los médicos del Hospital Santa Lucía en Cartagena, en las urgencias y en las emergencias en las ambulancias, y ver cómo se desarrolla este trabajo, qué personas hay detrás de esas decisiones que se tienen que tomar con mucha rapidez. En esa misma línea he hecho un reportaje con la policía local de Sevilla. También vamos a ver las historias de niños actores, que nos parecía una historia extraordinaria también, que es nuestro leitmotiv, buscar esas cosas que nos llaman la atención, que se salen fuera de lo común y del día a día.

¿Cuántas entregas va a tener esta cuarta temporada?

Cuatro nos considera un programa estructural de cadena, lo que significa que vamos a seguir trabajando aún. Nos han pedido 13 capítulos, y en eso estamos. Luego probablemente nos pidan otros más.

En ‘Conexión Samanta’ hemos pasado de seguir a personajes famosos en la primera temporada, a pasar a acompañar a personajes desconocidos. En estas nuevas entregas, ¿vamos a continuar con esa línea de personas anónimas?

No abandonamos los programas con personajes conocidos, pero sí que es verdad que hemos abierto el abanico a unos y a otros, porque consideramos que hay gente que no es una celebridad que tiene una historia extraordinaria por explicar. Pero tampoco abandonamos el tema de las celebrities, y en algún momento también acompañaremos a alguna.

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¿Crees que se ha perdido la esencia del programa al abandonar a esas celebridades para continuar con gente anónima?

Nosotros allí donde vemos una historia interesante que explicar, allá vamos. Si es una celebrity, por supuesto estaremos, y siempre con esta línea de acompañarle en los días previos a un evento importante que tenga, para ver cómo actúa esa persona y qué nervios pasa o cómo gestiona esa situación.

En esta línea, ¿qué aporta ‘Conexión Samanta’ al panorama actual de la televisión en España?

Yo creo que es una manera creativa de explicar la realidad. Nosotros conscientemente nos hemos alejado del tratamiento informativo puro y duro, el tratamiento del periodismo clásico, y lo que hacemos es construir relatos. Nosotros contamos historias, algunas están más ligadas a la actualidad, y otras mucho menos, pero también son interesantes y que te pueden servir para entender el mundo en el que vives. Sobre todo lo que aportamos es una óptica más creativa, combinando lo que es la explicación con la emoción que hay detrás de todas las historias. Creo que eso es lo que ha enganchado a nuestro público, el hecho de que saben que ellos se van a sentar y van a atender a una historia interesante, se lo van a pasar bien y van a aprender algo mientras disfrutan.

¿Quién elige los temas a seguir en el programa?

Siempre lo hemos decidido entre todos, pero además esta temporada codirigo el programa, así que más que nunca, estoy yo ahí diciendo “este sí, este no” [Risas]. Pero antes también era bastante así. Intentamos combinar temas más intensos o más duros, con temas más ligeros. Porque yo tengo una tendencia al drama, en general, me interesan mucho los temas duros y muy dramáticos, pero también es verdad que la vida está hecha de ligereza muchas veces. Es interesante reflexionar sobre todo lo que hay alrededor. Siempre tendemos a que haya un punto de reflexión en todos los temas, por muy ligeros o frívolos que puedan parecer.

¿Qué tema crees que todavía no has afrontado y que tienes muchas ganas de afrontar?

Hay un montón. Aquellos en los que veo un conflicto emocional, o situaciones de denuncia social, a mí me interesan mucho. Aquellos temas en los que te das cuenta de que eres muy útil, cuando das voz a gente que necesita que oigan su voz. A mí eso me llama muchísimo, y son los que siempre quiero hacer. Cualquier capa desfavorecida, cualquier persona que no tenga sus necesidades atendidas… Cualquier tipo de temática alrededor de eso me interesa. Pero al mismo tiempo entiendo a mis redactores cuando dicen “oye, vamos a desengrasar un poco esto, por favor”, y yo les digo, “venga vale, tenéis razón. Vamos a reírnos un poco que también hay muchos momentos de risa en la vida” [Risas].

Tras casi una treintena de reportajes ya en ‘Conexión Samanta’, ¿con quién has estado más a gusto, con quién has empatizado más, con la gente famosa o con la gente anónima?

Yo siempre empatizo mucho más con la gente anónima. Me siento más igual, me reconozco más en el anonimato. Yo digo siempre que soy una chica de barrio, entonces con la gente de barrio me entiendo mucho mejor que con otro tipo de gente. Pero me he encontrado también en situaciones en las que te pones a prueba tú mismo, como empatizar con un asesino. Es algo que a mí me impactó, en el reportaje de las maras en El Salvador. Cuando te das cuenta de que estás empatizando con un asesino, que le estás cogiendo cariño y que llegas a entender por qué esa persona ha hecho lo que ha hecho… Son situaciones en las que no te encuentras antes y de repente dices, “¿lo que me está pasando es normal? ¿es correcto? ¿y debo no juzgarle? ¿o tampoco es bueno no juzgarle?”.

Yo me quedo con la gente que me enseña cosas. Me da igual si eres una celebrity o no, es la calidad humana que tienes, lo que tú me enseñas con tu trayectoria vital, lo que me hace que te admire. Y yo me he encontrado en ese tipo de situación y la verdad es que me enseñan cada día estos personajes.

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¿Existen diferencias a la hora de conocer la verdadera realidad de estas personas cuando llevas una cámara encima?

Cualquiera que vaya allí, con cámara o sin ella, modifica la realidad, simplemente por estar allí. Cualquier periodista que fuera con una libreta y un boli ya está modificando la realidad. Una cámara no la modifica más. Nuestro trabajo es hacer que ellos se encuentren cómodos, que no noten que la cámara está ahí. De hecho, nosotros no hacemos entrevistas, hacemos conversaciones, y eso es porque estamos todo el día con ellos, y muchísimas cosas que no se graban siguen formando parte de nuestro trabajo. Les damos conversación, les acompañamos a sitios, yo ayudo en lo que haga falta… Estoy contigo para que tú no diferencies el momento en el que se enciende la cámara del que no se enciende. Pero inevitablemente, yo soy una invitada en tu casa, y el día en el que yo me vaya tú seguro que vas a estar más descansado.

¿Hay ‘Conexión Samanta’ para rato?

Mientras el cuerpo aguante, la verdad es que sí. ¿En cuántos programas en el panorama televisivo actual podríamos trabajar haciendo reportajes de una manera creativa, viajando incluso internacionalmente, sin límites en temática, sin restricciones…? Creo que somos unos privilegiados. Desde luego, estoy muy contenta con el programa que hacemos. Siempre lo podremos mejorar. Así que por qué no vamos a continuar, y a continuar mejorándolo.

¿Echas de menos ’21 días’ o esa etapa quedó ya atrás?

Nunca lo he echado de menos, la verdad. Yo abandoné ’21 días’ conscientemente. Tenía muy claro que era una etapa que tenía que cerrar porque no podía combinar mi vida personal con la laboral, y para mí eso era fundamental. Lo recordaré siempre como mi programa querido, le tengo un amor y un cariño tremendo y lo querré siempre, pero no lo he echado de menos. Estoy muy contenta con ‘Conexión Samanta’ y la verdad es que la evolución que estamos teniendo me satisface. Pero desde luego sigo ’21 días’ con mucho cariño, y a Adela le tengo mucho cariño porque es una gran profesional.

Lo llevo en mi corazón y lo llevaré el resto de mi vida. Es el programa que me dio visibilidad, y ha sido una experiencia y una aventura personal tremenda. Es otro de esos privilegios. Haber trabajado en ’21 días’ fue un regalo. Pero se tenía que acabar, y se acabó. Y estoy contenta porque era lo que tenía que hacer.

¿Y qué te parece Adela Úcar en tu papel? ¿Cómo piensas que va a continuar ’21 días’? ¿Te han contado algo?

El programa vuelve en breve, y creo que ya está muy consolidado como formato, y ella tiene una personalidad que le va muy bien al programa. Es muy cariñosa, es entrañable… está muy bien. Es un tono completamente distinto, siguiendo la línea de una chica joven, reportera, que se mete en situaciones que llaman la atención… Creo que es un acierto haber seleccionado a Adela para ’21 días’.

¿Te gustaría continuar con este tipo de contenidos, te ves haciendo esto en el futuro?

Sí, por qué no. De momento no hay nada que me indique lo contrario. Yo creo que podemos continuar sin ningún problema, dentro de diez años ni lo sé. Lo que vamos a hacer en 2012 seguro es ‘Conexión Samanta’, y en 2013 probablemente también.

¿Te ha propuesto Boca Boca o la cadena salirte de este tipo de formato?

A mí Paolo Vasile me reunió un día y me empezó a hacer preguntas sobre mi infancia. Yo no entendía nada, hasta que Paolo me dijo “Te estoy preguntando porque quiero saber cómo eres tú, para saber qué te tengo que ofrecer el día que te quieras marchar, para que no te vayas”. Paolo es muy pintoresco, muy carismático. Entonces yo se lo dije muy claro, “Paolo, a mí ofréceme un programa de calidad, y que sea un reto. Y con eso me enganchas, y seguro que lo quiero hacer”. Él me dijo que tomaba nota. Y ya está. No ha habido ningún ofrecimiento por ningún lado.

¿Estarías dispuesta a compaginar ‘Conexión Samanta’ con algún otro proyecto, o prefieres centrarte solo en uno?

Es inviable. Es imposible combinarlo con nada más que no sea este trabajo.

Después de la fusión de Cuatro con Telecinco, tú que has vivido todo el proceso, y que lo has hecho desde un trabajo que tiene un punto de vista que no ha variado, ¿ha existido alguna influencia para modificar el programa o sus contenidos?

Nosotros en ese sentido no hemos notado tanto la fusión. Hubo un tiempo de incertidumbre que fue muy duro porque nadie tomaba decisiones, hasta el momento de la fusión. Sí lo notamos desde el punto de vista orgánico. Pero a partir de que el organigrama ya fue el nuevo, nosotros hemos seguido trabajando con total normalidad, y lo que Cuatro nos sigue pidiendo es lo de siempre, que combinemos información con entretenimiento, y lo seguimos haciendo. Ellos pueden sugerirte temas, pero siguen siendo las mismas líneas de temas que antes de la fusión. Solo son sugerencias, no imposiciones, y eso también es de agradecer. No hay una ingerencia de Telecinco o de la línea de Telecinco en Boca Boca ni en ‘Conexión Samanta’.

¿Dónde consideras que puede estar el final de este ciclo?

Eso es una cosa que te lo dice la intuición, no creo que sea una cuestión de razonamiento. También es cosa de la audiencia, cuando la audiencia se canse tendremos que cambiar, y pensar una nueva idea. Por un lado es cosa de la audiencia, y por otro lado nuestra, cuando veamos que ya no disfrutamos con lo que hacemos, ese es el momento de pensar un nuevo programa y volver a motivarnos. Y ya está. Tenemos la suerte de poder hacerlo, me parece un lujo. Y probablemente lo es, porque hay mucha gente que no puede decidir dónde trabajar. Nosotros que podemos, debemos hacerlo.

¿Por qué tipo de formato sustituirías ‘Conexión Samanta? ¿Cuando dejes de estar motivada, qué otro tipo de programa te motivaría?

Creo que lo único que haría después de esto sería irme a hacer documentales internacionales por el mundo, de los de rodar 3 años retratando la realidad de no sé dónde en un documental de 90 minutos para el cine. Eso es lo que haría después de ‘Conexión Samanta’, dirigir un programa o hacer documentales.

No tengo nada en la televisión que diga “me encantaría hacer esto”. Siempre hemos hablado de hacer un magacín para televisión, sería divertido. Pero no es una cuestión para corto plazo. Mi abanico es muy abierto. Yo donde me divierta y aprenda cosas ahí voy a estar. E incluso fuera de la pantalla. Si tengo que dejar la pantalla, soy feliz también. De hecho, la idea de dirigir ‘Conexión Samanta’ es abrir el abanico. Si pasado mañana tengo que dejar la pantalla y ponerme a dirigir programas, pues más tranquila.

¿Forma parte de tu evolución personal trabajar también desde detrás de las cámaras?

Claro, de todo se aprende y todo te sirve. Yo estoy dispuesta a no salir en pantalla y dirigir un programa, hasta a seguir estando en pantalla e irme a hacer un magacín, hasta rodando los documentales de animales por Nueva Zelanda, por ejemplo. Y si pudiera, sería otras cosas en la vida, historiadora del arte… Hay tantas cosas por hacer… que no me voy a aburrir nunca.

Cuando presentaste ‘Conexión Samanta’ tenías como objetivo mantener el programa en pantalla y el reto de conseguirlo durante varias temporadas. Ahora que lo has conseguido y ya has llegado a la cuarta temporada, ¿el plazo es el de la propia motivación?

Siempre lo hemos tenido. Nosotros no estamos pendientes del dato de audiencia. Si el dato funciona, bien, pero no vamos a cambiar el tipo de programa que hacemos por el dato. Lo peor sería trabajar a disgusto, y así no vamos a ningún lado. Si hacemos un programa en el que no creemos nosotros, no funcionará nunca. Y además estaremos amargados. Y para qué queremos estar amargados, que la vida es muy corta.

http://www.formulatv.com/noticias/23249/entrevista-samanta-villar-cuando-finalice-conexion-samanta-dirigiria-programa-o-haria-documentales/

‘21 minutos’ con Samanta Villar

Hay que pillarla en un aeropuerto o, como en este caso, en una estación. Volaba desde Brasil, donde rodó el vídeo ‘Flying zirkus’ de Bigott –esta vez, como secundaria-. Y, sin tiempo para irse a casa, cogió un tren para dar una charla. Y estaba tan fresca, en el sentido de despierta y espontánea, me refiero. Tomando un té a media hora de que su AVE saliera, Samanta Villar habló sobre la tele, sobre los halagos y las críticas hacia ‘21 días’, las fusiones y los informativos, sus gustos catódicos o el estado del periodismo. Y todo, tal cual lo hace ante las cámaras. Tanto, que no parecía una entrevista, sino una nueva entrega de ‘Conexión Samanta’ en la que ella fuera la única protagonista. Esto dio de sí la conversación. Con ustedes, Samanta Villar. En su día habitual: los viernes. Y, en este caso, como regalo de Reyes.

Contraportada

Siempre en el centro de la diana / Foto: OLIVER DUCH (Heraldo de Aragón)

¿Te sientes cómoda al otro lado, como entrevistada?
No. A veces, intento pensar las frases para que no me podáis sacar un titular fuera de contexto y correr menos riesgos. Pero, al final, me pierde la espontaneidad. Y lo prefiero a tener que limitarme.

Precisamente, lo que tú buscas en tus entrevistados.
Quizá lo busco porque también lo doy. Si eres natural, te responden igual. El día que estás más serio, se nota en los entrevistados. Pero son pocos esos días. Me lo paso bien. Puedo estar 20 horas seguidas trabajando y me canso físicamente, pero no me quemo.

Viniste a Zaragoza a hablar a la facultad de Comunicación de la Universidad San Jorge. ¿Qué decirles a los estudiantes?
No lo sé. Cuando nosotros salíamos de la facultad, teníamos buenas perspectivas. Hoy, el panorama es complicado. Y no solo por los EREs o cierres. Me deja de piedra la tendenciosidad ideológica descarada. La objetividad es imposible, pero hay que pedir un poco de ecuanimidad.

¿Algún consejo para los compañeros de La Sexta y Antena 3?
No tengo. Cada uno, que haga el trabajo lo mejor que pueda. Y que le ponga una vela… ¿a San Pancracio es?

Pero tú viviste una fusión hace poco, la de Cuatro y Telecinco.
Sí, pero a nosotros nos influyó poco. Somos una productora externa. Sí hubo un tiempo de incertidumbre, pero te aseguro que nadie en Telecinco nos ha exigido una línea determinada para nuestra mezcla de periodismo y entretenimiento.

Samanta-conectada

Samanta, conectada

¿Son tus programas periodismo?
Sí. Intentamos hacer un discurso pedagógico sencillo, que pueda seguir la audiencia interesada en un tema y también el señor que llega agotado a su casa y solo quiere evadirse. Es periodismo, y también entretenimiento en el sentido amplio de la palabra: emoción, convivencia, en vez de una entrevista.

Pero el periodista ¿no se supone que no debe ser el protagonista?
Eso fue muy controvertido cuando empecé a hacer ‘21 días’. En la facultad nos decían que el periodismo era formar, informar y entretener. Y si haces un programa sobre inmigrantes clandestinos, quizá no se vería tanto de otra manera. Es otra línea, un modelo diferente que puede convivir con el resto. Tú puedes hacer ‘21 días’ o ‘Informe semanal’. Hay sitio para todos. Al principio los protagonistas en la tele eran Lola Flores, los cantantes, los toreros… Con el paso de los años, se ha demostrado que la gente desconocida también tenía historias interesantes. En ese contexto, la historia del periodista que recoge esos testimonios es un testimonio más. Es un paso natural.

Te lo preguntaba, no te lo criticaba.
En realidad, tú solo eres un hilo conductor. Yo sola nunca llenaría 50 minutos de televisión. Para eso, tienes que compartir el protagonismo. Y funciona. La tele cada vez requiere más entretenimiento y los periodistas nos tenemos que adaptar.

Con tus programas, ¿buscas el Pulitzer o el Óscar?
Busco divertirme. Llegar a casa y ponerle la cabeza como un bombo a mi pareja contándole todo lo que me ha pasado. Y luego ya, si eso, vendrán los premios.

Porro

Dejó de fumar tras este programa

Premios has tenido, pero también críticas.
Fue mucho más criticado ‘21 días’ que ‘Conexión Samanta’. Igual porque tenía el doble de audiencia, porque la calidad es similar. Cuando te pones en el punto de mira, tienes que estar dispuesto a todo.

En 21 segundos, ¿qué supuso ‘21 días’?
Primero, aventura, enriquecimiento personal, madurez. Por supuesto, también, una proyección profesional brutal. Y me ha permitido hacerme dueña de mi propio trabajo. Ahora, dirijo la nueva temporada de mi programa. Y eso me motiva mucho más.

Te pegaste tres semanas fumando porros o viendo porno. ¿No te ha quedado síndrome de abstinencia?
¿No me ves las secuelas? (risas) No, lo que me quedó son ganas de no volver a fumar nunca más.

¿Has conseguido ahora la ‘Conexión’ que querías con la audiencia?
Yo soy muy exigente y creo que siempre lo podemos hacer mejor. Sobre todo yo. Ojalá me den tiempo de demostrarlo.

¿Existe la ‘telebasura’?
No quiero criticar el trabajo de nadie, porque creo que es difícil y, cuando estás dentro, pierdes la perspectiva con facilidad. Pero también creo que se han sobrepasado límites éticos. No puedes dañar el honor ni la intimidad de nadie. Pero, vamos, el cotilleo ha existido siempre. Antes, se sacaba la silla al patio de vecinos. Ahora, se hace en la tele.

Y Samanta Villar, ¿qué ve en la tele?
La veo sobre todo por internet. En especial, series y documentales. ¡Y lo digo en serio! Desgraciadamente, no tengo mucho tiempo. No he visto aún el ‘reality’ de ‘Alaska y Mario’ y estoy como loca por verlo.

SAMANTA_VILLAR-TV3

Distinto ‘look’ para informativos

Abandonaste un telediario por el entretenimiento, como Juan Ramón Lucas o Maxim Huerta, ¿por qué está tan mal visto?
Porque se supone que tiene más prestigio. Yo en TV3 estaba fenomenal. Trabajaba de lunes a jueves, ocho horas, cobraba bien, controlaba la actualidad… Pero luego te ponen un proyecto en la mesa y… Quizá haya quien considere que bajas de categoría. Pero yo me guío por las ganas de aprender. Y tengo la suerte de poder parar cuando me canso.

Chicho Ibáñez Serrador o Paolo Vasile no les dejaban a sus hijos ver la tele. ¿Hipocresía o inteligencia?
A mí me choca lo que dice Umberto Eco: «Hoy en día, no salir en la tele es señal de distinción». Es un discurso totalmente elitista: ahora que sale el populacho, ya no queremos salir los demás. Pues mira, hay millones de Belenes Esteban en la calle. Yo entiendo lo que le critican, que no tiene una habilidad o un talento destacado. Pero conecta con las personas a las que les gustaría estar allí. En la gente está todo, que dice Bigott. ¿Solo los ‘cum laude’ tienen que salir en la tele?

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