Samanta Villar: «Salí con el pelo mojado de la peluquería por si mis hijos dejaban de quererme»

Necesitamos 21 días para tener conexión con ella, y ahora nos invita a pasar a su lado nueve meses. No se asusten que su embarazo lo ha resumido en tres horas y pico. Y lo cuenta todo, o casi todo. Porque hay pequeños detalles que se ha guardado. Por ejemplo…

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Esta vez Samanta Villar (Barcelona, 1975) lo cuenta todo, todo y todo. Y de sí misma. No tiene pelos en la lengua, habla con naturalidad de cuanto se le pregunte, hasta el punto que confiesa que la reciente maternidad que está viviendo es lo más parecido a una cárcel. Entre «rejas» pasa los primeros meses con Violeta y Damià, los mellizos que vinieron al mundo con una cámara debajo del brazo.

-«9 meses con Samanta», el trabajo más personal al que te enfrentas.
-Desde luego, pero también muy entroncado con lo que he estado haciendo en los últimos años.

Esto ya te rondaba a ti en la cabeza desde hace mucho tiempo ¿no?
-Sí, yo a los 25 años conocí a una chica en una tienda embarazada de mi edad más o menos que decía pestes del embarazo, y dije: «Ostras, la maternidad no es ese estado idílico que nos han vendido y estaría muy bien como periodista contarlo». En ese momento pensaba hacer un documental que rompiese con el mito de la maternidad, y fíjate he tenido que esperar a tener mi propio embarazo para tener el formato y poder hacerlo.

-Me hubieras llamado de testimonio.
-¿Y a que nadie nos cuenta que esto puede pasar? Yo me desesperaba. A los hombres les decía esto se parece mucho a un resacón, ahora imagínate todos los días tres meses seguidos.

-Estás renunciando o cediendo a una parte de tu intimidad.
-Yo no lo veo así. Yo todo esto lo he vivido en la intimidad, piensa que una cámara para mí no es nada. En el momento que lo grabamos yo lo estoy viviendo, las ecografías las he grabado con mi marido -él era el cámara- y lo hemos vivido nosotros solos.

Pero, ¿hay cosas que te dice el médico que las vives a la vez que se graban?
-Pero estoy tan acostumbrada, que mi vivencia sería igual con cámara que sin ella. Lo único que cambia es que yo decido compartirlo en televisión con la gente, pero a mí eso no me resta, no me quita ese momento íntimo, al contrario me suma. Diferente sería en el teatro con toda la gente ahí delante.

-La idea puede ser tuya, pero hay un momento en el que se lo cuentas a tu pareja. ¿Cómo se lo toma?
-Al revés. Esto está hablado con mi pareja muchísimo antes de plantearlo a la productora. Lo primero es: «A mí me gustaría hacer esto, a ti ¿qué te parece?» Él me dijo: «Superchulo». Pues adelante.

-¿Cuál es el momento que más os ha costado compartir?
-Lo que vamos a ver son tres horas de televisión y un embarazo lógicamente es mucho más. Hay tiempo para todo, y hay determinadas cosas que dijimos nos las reservamos para nosotros, por ejemplo no está grabado como elegimos los nombres de los niños, fíjate nos parecía muy íntimo, y sin embargo el parto lo muestro.

-¿Siempre has tenido muy claro que querías ser madre?
-Nooo, en absoluto. ¡Qué va! Fue una idea a partir de conocer a mi actual marido, que dije: «Contigo sí que me apetece ser madre». Antes de eso siempre tuve muchas dudas, de hecho se me retrasó la maternidad también por eso porque yo no me veía con nadie, y al final llegué un poco tarde, aunque tampoco era tan mayor para tener problemas de fertilidad. Ocurrió y ocurrió. Pero yo nunca he sentido que tenga un gran instinto maternal, pero hubo un momento que dijimos: «¿Un proyecto? ¿Tener niños?» A mí me apetece, a ti también, pues venga. Pero nos los tomamos con mucha calma, incluso durante el embarazo, muy prudentes, sabiendo lo que puede ocurrir en esos meses, hasta la semana 28 no empezamos a pensar en nombres, por si acaso.

-Fueron cuatro años intentándolo, donde las cosas se complicaron, ¿alguna vez llegaste a decir: «Renuncio»?
-No, pero me puse un límite. Hice varios intentos, al tercero funcionó, pero sí que dije si al quinto no funciona, abandonamos. Tenía claro que no iba a alargar la cosa indefinidamente. Sobre todo a partir del primero y segundo que ves que no funciona, dije: «Uy, no quiero que mi vida se centre en esto». Fue todo un proceso, porque llega un momento en el que piensas que la vida sin hijos también está bien.

-Parece que en esta sociedad hay que ser madre sí o sí, y luego sale Maribel Verdú y se siente incomprendida.
-Claro. Por eso nos lo tomamos con calma, vamos probando, que no funcionan, pues no pasa nada.

-Y cuando por fin te dicen que estás embarazada, ¿qué piensas?
-Prudencia. En ese momento fue sí, pero vamos a esperar. Hasta que estuve de seis meses, ahí sí que dije: «Si hay parto prematuro los nenes sobreviven y sí que vamos a ser papás».

-Con dos te plantas….
-Pues…. aunque ha sido un shock el primer mes, creo que le he cogido el gusto. ¿Un tercero? Todavía me queda criarlos y que se me bajen las hormonas, porque si me dicen esto hace un año te digo que ni loca.

-¿Qué te parece esta tendencia de pretender tener a la semana el cuerpo de antes?
-Pues yo estoy alucinando, estoy más delgada que cuando me quedé embarazada. Peso dos kilos menos. Está mal que lo diga yo, tengo unos pechos de aquí a Honolulú, me ha quedado un poco de globillo en la tripa, pero digo: «En la vida he tenido yo este cuerpo». El secreto no era adelgazar, era tener mellizos, se lo voy a recomendar a la que quiera tener tipín.

-¿Se te ha acabado la vida de antes?
-Clarooo… Es que ya no es que no puedas ir a cenar con tus amigos, no, no es eso, es que has perdido tu libertad, no puedes hacer nada. ¿No puedo salir un momento a la calle? No, no puedes. ¿Y esto va a ser así todos los días durante un mes y medio? Sí, y más que va a ser. Lo mismo que con los vómitos, esto no es lo que me imaginaba. Es un shock al principio de decir, que mi vida ya no es mía, pero ahora lo he asumido. Ahora digo: «Estoy en una cárcel, ahora hay que sacar lo mejor de esta cárcel. Disfrútala». Hay que asumir que has perdido tu vida, tu libertad y tu capacidad de pensar.

-Habrá que delegar y decir: «necesito un tiempo para mí».
-Yo no he aprendido, el otro día estaba en la peluquería y salí con el pelo mojado porque estaba sufriendo, y los niños en casa atendidos con gente, pero con una sensación de… ¡Los voy a perder! Es algo totalmente irracional, de me van a dejar de querer, me volví loca. No me quiero ir porque si me voy no van a saber quién es su madre. Supongo que será una cuestión hormonal.

-Y en algunos casos también se resiente la pareja.
-Clarooo. Ese es otro reto. Si superas esto estás unido para 20 años. A mí no me extraña las parejas que se separan al cabo de un año, no sabes el estrés que es esto, si no lo sabes manejar o si tu pareja no lo sabe manejar… Solo que si lo vives en complicidad entonces te une y haces equipo.

-¿Serás como madre como han sido contigo?
-Seguramente, yo creo que sí. Yo siempre he dicho que me gustaría ser una madre independiente y mis hijos también, que no me gustan los niños falderos, pero vete a saber, que yo ahora me estoy descubriendo estas facetas tan raras, no te digo que sí ni que no.

-Decías que te has descubierto más madraza de lo que pensabas que eras.
-Sí, sí. A mí ni me interesaban los niños, ni he sido de darles achuchones, simplemente los niños han estado ahí y sin más historias. Nada de «ohh, el niño, quiero ir a ver el niño». Qué va, el niño coñazo que se vaya con sus padres. Era así tal cual. Y mira ahora.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/yes/2016/05/21/sali-pelo-mojado-peluqueria-hijos-dejaban-quererme/0003_201605SY21P12991.htm

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9 meses con Samanta – Programa 3 (18-05-2016)

Emoción en el día del parto

Tras 37 semanas de gestación, Samanta ingresa en el hospital y después de 24 horas de espera, de contracciones y de dolores da a luz a sus hijos. La periodista, de 40 años, se pregunta si hay una edad límite para quedarse embarazada, cuestión que debate con May, una mamá que a los 51 años decidió quedarse embarazada de su primer hijo (18/05/2016).

«Ahora soy esclava de dos niños maravillosos»

Samanta Villar muestra esta noche su parto en el último programa de ‘9 meses’ (Cuatro). «Haré este tipo de reportajes hasta que me apetezca»

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Famosa por vivir sus reportajes en primera persona, Samanta Villar (Barcelona, 1975) tenía uno pendiente desde hace tiempo: narrar su embarazo. Y la experiencia le vino por partida doble, con mellizos. «¡Madre mía, dos!», con esa frase arrancaba ‘9 meses’, el programa de Cuatro en el que la periodista ha querido mostrar todo el proceso y «desmitificarlo». Esta noche, a partir de las 22.30 horas, se emite el episodio final, con el momento del parto.

– Ha sido el reportaje más largo de su vida.

– Ha sido el más bonito pero también ha sido el más duro, que en estos casos siempre se habla de lo bueno pero no de los inconvenientes. Ha habido un poco de todo.
– ¿Cómo dio el primer paso?

– La idea me viene de lejos, de muy jovencita viví una anécdota con una dependienta embarazada que tenía mi edad y me dijo que lo estaba llevando muy mal porque si se quejaba la gente le miraba mal, ‘¿es que no te hace ilusión ser madre?’ le decían. Entonces me di cuenta de que había una idealización de la maternidad, un tabú alrededor de sus inconvenientes.

– ¿Quería desmitificarla?

– Exacto, ya tenía pensado un reportaje pero cuando me quedé embarazada me pregunté ‘¿por qué no aprovechamos esto para contar los pros y los contras?’ y propuse el formato.

– ¿Por qué cree que es un tema tabú?

– Tiene que ver con la sexualidad y las mujeres. Hay mucho control social respecto a eso. Me da rabia pronunciar esta palabra pero es muy heteropatriarcal, sobre todo eso de ‘el momento más feliz de la vida de una mujer es quedarse embarazada’. ¡Cómo se nota que los hombres no se quedan embarazados! No es tan maravilloso.

– ¿En casa le apoyaron con el reportaje?

– Claro, ellos ya sabían que tenía esto pensado desde hace mucho.

– ¿Qué fue lo más difícil de andar con cámaras durante ‘9 meses’?

– Encontrar las otras historias que retratamos en el programa, conseguir que nos abrieran las puertas, porque son historias muy íntimas: gestación subrogada, donantes de esperma no anónimos… De hecho nos hemos quedado con la espinita clavada por no haber podido sacar casos muy particulares y controvertidos… Me los guardo para futuros programas.

– No ha podido evitar levantar ciertas críticas.

– Entiendo perfectamente a la gente que no quiere mostrar su intimidad en televisión, porque lidio con eso cada día. Lo que ya no entiendo son a aquellos que censuran o critican a los que deciden hacerlo libremente. ¿Por qué les molesta tanto? Es otra forma de control social y por ahí no paso, voy a seguir haciendo este tipo de reportajes mientras me apetezca.

– ¿Hay mucha diferencia entre la Samanta de antes y la de después?

– Es un cliché, pero la hay. Para empezar mi vida ya no tiene nada que ver, yo viajaba mucho por mi trabajo y de eso me voy a tener que olvidar durante un tiempo. Y luego, por supuesto, con dos hijos he perdido mi libertad, soy esclava de dos niños maravillosos (risas).

– Su pareja le ayudará, ¿no?

– Claro, pero él trabaja, esa es la pena. Aquí la que lleva el peso de la crianza es la que se queda en casa.

– El próximo reportaje: ‘Mamá trabajadora’.

– (Carcajada) Sí, desde luego, ¡como tantas otras españolas! Es lo que toca.

http://www.ideal.es/gente-estilo/201605/17/ahora-esclava-ninos-maravillosos-20160517233747.html