Samanta Villar en Ana Rosa (19-05-2016)

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9 meses con Samanta – Programa 3 (18-05-2016)

Emoción en el día del parto

Tras 37 semanas de gestación, Samanta ingresa en el hospital y después de 24 horas de espera, de contracciones y de dolores da a luz a sus hijos. La periodista, de 40 años, se pregunta si hay una edad límite para quedarse embarazada, cuestión que debate con May, una mamá que a los 51 años decidió quedarse embarazada de su primer hijo (18/05/2016).

«Ahora soy esclava de dos niños maravillosos»

Samanta Villar muestra esta noche su parto en el último programa de ‘9 meses’ (Cuatro). «Haré este tipo de reportajes hasta que me apetezca»

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Famosa por vivir sus reportajes en primera persona, Samanta Villar (Barcelona, 1975) tenía uno pendiente desde hace tiempo: narrar su embarazo. Y la experiencia le vino por partida doble, con mellizos. «¡Madre mía, dos!», con esa frase arrancaba ‘9 meses’, el programa de Cuatro en el que la periodista ha querido mostrar todo el proceso y «desmitificarlo». Esta noche, a partir de las 22.30 horas, se emite el episodio final, con el momento del parto.

– Ha sido el reportaje más largo de su vida.

– Ha sido el más bonito pero también ha sido el más duro, que en estos casos siempre se habla de lo bueno pero no de los inconvenientes. Ha habido un poco de todo.
– ¿Cómo dio el primer paso?

– La idea me viene de lejos, de muy jovencita viví una anécdota con una dependienta embarazada que tenía mi edad y me dijo que lo estaba llevando muy mal porque si se quejaba la gente le miraba mal, ‘¿es que no te hace ilusión ser madre?’ le decían. Entonces me di cuenta de que había una idealización de la maternidad, un tabú alrededor de sus inconvenientes.

– ¿Quería desmitificarla?

– Exacto, ya tenía pensado un reportaje pero cuando me quedé embarazada me pregunté ‘¿por qué no aprovechamos esto para contar los pros y los contras?’ y propuse el formato.

– ¿Por qué cree que es un tema tabú?

– Tiene que ver con la sexualidad y las mujeres. Hay mucho control social respecto a eso. Me da rabia pronunciar esta palabra pero es muy heteropatriarcal, sobre todo eso de ‘el momento más feliz de la vida de una mujer es quedarse embarazada’. ¡Cómo se nota que los hombres no se quedan embarazados! No es tan maravilloso.

– ¿En casa le apoyaron con el reportaje?

– Claro, ellos ya sabían que tenía esto pensado desde hace mucho.

– ¿Qué fue lo más difícil de andar con cámaras durante ‘9 meses’?

– Encontrar las otras historias que retratamos en el programa, conseguir que nos abrieran las puertas, porque son historias muy íntimas: gestación subrogada, donantes de esperma no anónimos… De hecho nos hemos quedado con la espinita clavada por no haber podido sacar casos muy particulares y controvertidos… Me los guardo para futuros programas.

– No ha podido evitar levantar ciertas críticas.

– Entiendo perfectamente a la gente que no quiere mostrar su intimidad en televisión, porque lidio con eso cada día. Lo que ya no entiendo son a aquellos que censuran o critican a los que deciden hacerlo libremente. ¿Por qué les molesta tanto? Es otra forma de control social y por ahí no paso, voy a seguir haciendo este tipo de reportajes mientras me apetezca.

– ¿Hay mucha diferencia entre la Samanta de antes y la de después?

– Es un cliché, pero la hay. Para empezar mi vida ya no tiene nada que ver, yo viajaba mucho por mi trabajo y de eso me voy a tener que olvidar durante un tiempo. Y luego, por supuesto, con dos hijos he perdido mi libertad, soy esclava de dos niños maravillosos (risas).

– Su pareja le ayudará, ¿no?

– Claro, pero él trabaja, esa es la pena. Aquí la que lleva el peso de la crianza es la que se queda en casa.

– El próximo reportaje: ‘Mamá trabajadora’.

– (Carcajada) Sí, desde luego, ¡como tantas otras españolas! Es lo que toca.

http://www.ideal.es/gente-estilo/201605/17/ahora-esclava-ninos-maravillosos-20160517233747.html

El embarazo no fue el camino de rosas que me habían pintado desde la infancia

No hay una maternidad única, sino que hay tantas maternidades como mujeres

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‘9 meses con Samanta’, el nuevo programa sobre maternidad de Cuatro

Recuerdo mucho una conversación que tuve a mis veintipocos años con la dependienta de una tienda. Ella estaba embarazada, así que le pregunté por cortesía:

-¿Qué tal el embarazo?

-Fatal -me respondió.

-¿Perdona?

-Sí, sí, fatal. No puedo salir, no puedo fumar, no puedo montar en bicicleta… Pero eso no es lo peor. ¿Sabes qué es lo peor?

-…

-Que no puedo quejarme, porque la gente se piensa que no me hace ilusión ser madre.

Nunca antes me habían hablado del embarazo en esos términos. Al contrario, me lo habían vendido como una escala maravillosa e ilusionante en el camino hacia la maternidad. Y fue gracias a aquella conversación que empecé a darme cuenta de que ahí había un tabú y de que la mujer no podía expresarse con naturalidad en ese terreno. Fue gracias a esa conversación que empezó a rondarme la idea de hacer un programa sobre la maternidad desde el punto de vista de las mujeres.

Han pasado muchos años, pero al final lo he hecho. Este miércoles se emite el primer programa de los tres que compondrán “Nueve meses con Samanta”.

Y ahora, además, puedo decirlo con conocimiento de causa: en mi caso, el embarazo no fue el camino de rosas que me habían pintado desde la infancia. Dejando a un lado el larguísimo camino hacia el embarazo (lo logramos por fecundación in vitro tras cuatro años intentándolo), los primeros meses estuvieron llenos de náuseas, malestar general, altibajos emocionales… Y lo peor es cuando alguien se me acercaba y me decía: “¡Disfruta del embarazo!”. En momentos así me acordaba de mi conversación con aquella dependienta. Hay momento del programa en los que reconozco estar harta, y es que así es como lo sentía. Hemos querido ofrecer la realidad sin maquillaje.

Mi embarazo, que terminó con el nacimiento de Violeta y Damià, solo es el hilo conductor. En el programa también seguimos ochos historias de embarazos, de maternidades reales pero fuera de lo común. Por ejemplo, el caso de una pareja de lesbianas que se insemina en casa con esperma adquirido por internet, el de una familia poliamorosa, el de una pareja a cuyo hijo le diagnostican espina bífida a las veinte semanas de gestación, el de una mujer que se insemina a sus 52 años, el de una pareja que recurre a la gestación subrogada…

Todos estos casos nos ayudan a entender que no hay una maternidad única, sino que hay tantas maternidades como mujeres, y que no es bueno que haya un discurso único al respecto.

Mi embarazo, por supuesto, también tuvo cosas fabulosas. Si tuviera que destacar una, diría que me ha permitido redescubrir a mi propia madre. Ella me ayudó en los momentos más complicados. Y eso que al mismo tiempo tuvo que atender a mi abuela, ingresada en un hospital durante mi embarazo.

Quiero que mi programa también sirva como reconocimiento al papel de las madres. En muchos de mis reportajes, sobre todo en aquellos que presentaban una historia complicada, siempre había una madre en segundo plano apoyando a sus hijos. Me parece justo que en este caso tengan un merecido papel protagonista.

En el fondo, quizás este programa no sea algo revolucionario en la medida en que las mujeres ya sabemos que los embarazos son sufridos. Mi bisabuela, que nació en el siglo XIX, decía: “El primer hijo, que lo tenga la mujer. El segundo, que lo tenga el hombre. Y ya verás como no llega el tercero”.

Sin embargo, lo que sí es revolucionario es difundir públicamente una imagen de la maternidad alejado del relato de costumbre. Porque, hasta ahora, se nos ha dicho a las mujeres cómo debemos vivir nuestros procesos más íntimos. Es hora de que veamos, directamente, cómo son en realidad estos procesos. Para que no haya más mujeres que se sientan cuestionadas por sentirse de una manera determinada.

https://verne.elpais.com/verne/2016/05/03/articulo/1462275669_197178.html