Samanta Villar en MorninGlory (31-01-2017)

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Entrevista a Samanta Villar en Diez Minutos (31-01-2017)

Samanta Villar: “Me comieron el coco y quise tener hijos porque me decían que era maravilloso”

Samanta Villar regresa al mundo editorial con su libro ‘Madre hay más que una’.

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La periodista, que habla en su libro sobre la reproducción asistida y la ovodonación, dice: “No creo que exista el instinto maternal” 

samanta-villar-2_1Samanta Villar (41) regresa al trabajo con su libro Madre hay más que una (Ed. Planeta),
un relato en primera persona sobre la aventura de la maternidad que no dejará indiferente
a nadie por su honestidad y transparencia. Charlamos en Barcelona con la reportera,
madre de mellizos, Damià y Violeta, que en marzo cumplen un año. Samanta explica
cómo se quedó embarazada por reproducción asistida y ovodonación. Además, vuelve a
la tele con un proyecto de reportajes en Cuatro.

¿Cómo nace el libro?
Hace años, cuando yo tenia 25 y vivía en el Raval de Barcelona, fui a comprar a una
tienda y me encontré a una clienta que estaba embarazada. Yo le pregunté por cortesía
qué tal le iba y ella me contestó que fatal… Pero lo peor era que no se podía quejar ni
contárselo a nadie porque la gente la miraba mal. Allí detecté el tabú de la maternidad
idílica. Quería contar cómo es la maternidad, más allá de lo que nos han contado.

“Si criar a un hijo fuera un trabajo, lo llamaríamos esclavitud”

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Hablas de la crianza…

Sí, el nivel de sacrificio de criar a unos hijos es de tal magnitud que si criáramos a una pareja diríamos que es intolerable y, si se tratara de un trabajo, lo llamaríamos esclavitud. Solamente con los niños se puede aceptar algo así porque no hay otra. Lo incoherente es que no puedas quejarte. Tu los adoras y los necesitas, y ellos a ti. Es entrega total.

Y en tu caso son dos, ¿como viviste la noticia?

Fui muy prudente porque ya había tenido un aborto y después de la ‘in vitro’, pase a donación de óvulos. Hasta el sexto mes, no dijimos nada. Empezamos a emocionarnos en el séptimo mes. Luego fue una locura con las pataditas, etc.

“Quiero que mis hijos sean muy independientes y hagan su vida” 

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¿Qué consejos le darías a una madre primeriza?

Pedir ayuda. No hay otra. Que no se sienta culpable porque siempre se nos ha dicho que, como madre, sabrás lo que hay que hacer y no es verdad. No creo que exista el instinto maternal, a mí me comieron el coco y quise tener hijos porque me decían que era lo más maravilloso del mundo.

Y cuando crecen…

Quiero que mis hijos sean muy independientes y hagan su vida. Yo me fui de casa a los 18 años.

¿Cómo son tus mellizos?

Como la noche y el día. Pero son muy bebés, me queda todo por descubrir. Si lo puedes vivir con calma y sin tensiones, es muy divertido también.

¿Cómo lo vive tu pareja?

Es un padrazo. Llega pronto del trabajo para acostar a los niños. Es un remanso de paz, dentro del caos. Controla todas las papillas, lo que les toca de comer, lo que no… Es un fiera.

¿Cómo fue la ovodonación?

Al principio, mucha tranquilidad. Luego me afectó más el hecho de que fueran a tener la carga genética de una desconocida. También me preocupaba no poder saber sus orígenes y que ellos tampoco tuvieran acceso a ello, como si pasa en EE. UU. Me hubiera gustado incorporar a mi vida la chica que ha donado sus óvulos a mis hijos. Sufrí un período de duelo genético que pasan muchas mujeres. Luego mis miedos fueron cerrando. Cuando nacen los hijos estás tan ocupada que no te da tiempo a darle al coco.

“Volvería a tener hijos pero me frenan el cuerpo y la edad” 

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Es un tema de tu libro…

Sí porque es un gran tabú. Las parejas dicen cuándo es por fecundación ‘in vitro’ pero no por ovodonación, y en el 50% de los casos es así. Por eso decidí que, como personaje público, tenía cierta obligación de contarlo. Es bueno que se hable del tema con normalidad y se diga que mi embarazo fue por ovodonación. Siento que ayudo a mujeres que lo viven en soledad. Es muy rara la ‘in vitro’ con el propio óvulo. O te congelaste los óvulos antes de los 40 o es ovodonación. España es el país de más donaciones de semen y óvulos en Europa.

¿Tú hubieses donado?

Si hubiera podido, sí. Se trata de genética. Lo que donas no es un hijo sino células que han juntado con un espermatozoide que no han conocido…

¿Por qué la gente no cuenta la verdad de su experiencia?

Por vergüenza y el qué dirán.

¿Volverías a tener hijos?

Sí, pero me frenan el cuerpo y la edad. Lo viviría de otra manera. Me ilusionaría desde el primer día y, si sale mal, da igual.

¿Y a hacer ’21 días’?

No, ya no. Lo viví al máximo, pero es un formato muy exigente.

Un embarazo televisado

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En tres entregas la reportera regaló el año pasado a la audiencia la evolución de su embarazo, que culminó con la emisión en mayo del momento más especial para ella y para su pareja, Raül: en nacimiento de sus bebés, Damià y Violeta. La reportera del programa ’21 días’ prepara su regreso a la televisión con un nuevo programa de reportajes.

http://www.diezminutos.es/famosos-corazon/famosos-espanoles/news/g14514/samanta-villar-mis-mellizos-son-como-la-noche-y-el-dia/

Entrevista a Samanta Villar en Telemania (30-01-2017)

Samanta Villar: “Vivir sin hijos vale mucho la pena también”

La periodista de ’21 días’, de Cuatro, publica el libro ‘Madre hay más que una’ sobre su experiencia sobre la maternidad a través de la donación de óvulos

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Madre de mellizos en abril de 2016, la periodista Samanta Villar ( 21 días de Cuatro) ha contado su experiencia en Madre hay más que una (Planeta), donde reconoce que también era muy feliz sin hijos y ha abogado por explicarlo. Villar tardó cuatro años en descubrir que era infértil y quedarse embarazada gracias a una donación de óvulos, un proceso que ya grabó para Cuatro en 9 meses, programa que rozó los dos millones de espectadores en su estreno.

¿Y ha valido la pena todo lo pasado para llegar hasta aquí? “Vivir sin hijos vale mucho la pena también”, responde, franca. Villar asegura que era muy feliz con su vida, que no necesitaba hijos y que incluso si no los hubiera podido tener ya se divertía mucho con su vida anterior: “Tener hijos es despedirte de tu vida anterior, y tienes que estar preparado”.

“No a todo el mundo tiene por qué valerle la pena. ¡El sacrificio es tan estratosférico!”, ha señalado, poniendo como ejemplo que si este esfuerzo lo exigiera una pareja se consideraría esclavitud.

Ante la vida maravillosa de tener un bebé, Villar ha recordado que “absorbe el 250% del tiempo, lleva el agotamiento al límite, te derrumba moralmente, es algo que forma parte de las maternidades de todo el planeta y de lo que la gente no habla”.

“¿Por qué hay madres arrepentidas? Es normal, es un sacrificio y no todo el mundo tiene que querer”, ha explicado Villar. No obstante, ha subrayado que adora a sus hijos, pero que es mejor ser tía que madre porque la libertad personal permanece intacta.

“He necesitado contarlo así porque desde siempre tenía ganas de hablar sobre la maternidad”, ha explicado Villar, que detectaba cierto tabú en este ámbito al ser la sociedad una transmisora de las maravillas de ser madre.

A su juicio, ser madre es una realidad “más poliédrica”. Quiso contar todo el proceso de quedarse embarazada y cómo conseguir vivirlo sin que fuera un trauma. Además, también se planteaba superar los efectos psicológicos de la donación de óvulos, tema sobre el que hay un gran secretismo, ha considerado.

Ha apuntado que “como figura pública, era una obligación hablar de esto y abrir las puertas del armario para que entrara aire fresco”, ya que hay muchas mujeres que lo viven como un trauma ante el que no tienen referentes.

A su parecer, “era importante que una figura pública saliera diciendo: ‘Mis hijos son de donación de óvulos”, y veía muy necesario explicar todo lo que a ella no le habían explicado nunca: las enormes dificultades y sacrificios que puede hallar una madre, un camino de rosas que no tiene nada que ver con lo que nos han contado, ha agregado.

El libro es también un homenaje a las mujeres de su familia y a las que se ha ido encontrando por el camino y le han hecho reflexionar sobre qué es ser madre, además de plasmar su evolución y su “duelo genético”, de asumir su infertilidad y aceptar óvulos de otra mujer.

“Escribirlo te ayuda a reflexionarlo. Me parece interesante reflejar esa evolución con las reticencias, los miedos, los fantasmas, la preocupación y el sentimiento de: ‘¿Por qué me tiene que pasar a mí?”, ha añadido.

Entrevista a Samanta Villar en La Vanguardia (30-01-2017)

“Es intolerable la cobertura que da la Seguridad Social a las personas que no pueden tener hijos”

En su libro ‘Madre hay más que una’, la periodista aborda la problemática de las mujeres y/o parejas con baja fertilidad que desean ser padres: secretismo, frustración y dinero

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Samanta Villar (Barcelona, 1975) lo ha hecho todo en televisión. Hasta ser madre. Una madera de periodista de las que causan respeto en el oficio la llevó a rodar cómo quedaba embarazada, ciencia mediante, y cómo daba a luz. Ahora, ha decidido contarlo todo en Madre hay más que una (Planeta), penetrando en un nivel de intimidad insólito en la profesión y aportando información mediante casos reales que usted, lector, quizá no suponga ni que pueden existir. Pero existen. Y Samanta los cuenta en su libro tan bien como en la tele.

La ciencia te dijo que tenías una muy baja fertilidad. Aun así, quisiste ser madre y lo has sido. ¿Por qué has decidido contar tu vivencia?

Pensé que, en cierto modo, podía considerarme afortunada porque la ciencia aún podía ayudarme; 50 años antes no habría podido tener hijos. Los tratamientos de fertilidad ya se están normalizando mucho y la gente se atreve a decir que sus hijos han sido in vitro pero muy pocos reconocen que ese paso ha sido mediante donación de óvulos. Y abundan. Ha sido mi caso.

Es decir, has querido romper ese tabú.

Creo que es útil que una figura pública diga “Mis hijos son fruto de una donación de óvulos, todo está bien, están preciosos y somos una familia normal”. Es necesario hablarlo porque muchas familias lo viven en un secreto máximo en que solo lo sabe la pareja. Y yo no quería convivir con un secreto porque mi vida no habría sido tranquila y normal. Si tú lo normalizas, los demás, también. Si no, eres vulnerable al discurso de los demás.

En tus dos últimos trabajos revelas tu intimidad por completo. ¿Qué fue más difícil, rodar ‘9 meses con Samanta’ o escribir Madre hay más que una?

Fue más difícil para mí el libro. Hay una gran diferencia: en televisión necesitas más acción que reflexión, más que reflexión. Lo más íntimo es cuando estás sola contigo misma y tienes que decirte las verdades a la cara. En televisión necesitas que pasen cosas, el momento de reflexión va en pequeñas dosis; nosotros apostamos por la acción. Me he desnudado mucho más en el libro. Tuve que comprometerme conmigo misma: ¿seguro que vas a contar la donación de óvulos? ¿Le vendrá bien a tu pareja, a tus hijos? Decidí contarlo todo. Si lo quiero normalizar, ¿por qué no contarlo? Y después, que creo que se puede ayudar a tanta gente haciéndolo…

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¿Te da vergüenza que los lectores vayan a conocer tu intimidad a tal nivel?

Ahora no porque ya lo he aceptado. Al principio tenía un temblor interno por exponerme… Mis amigos dicen que tengo una falta de pudor absoluta y por eso he llegado hasta aquí.

Señalas en el libro la importancia de estar informada.

Desde luego. Y vivirlo con tranquilidad. Muchas parejas viven esto con mucha ansiedad y eso puede estropear la relación de pareja. Yo decidí que mi vida era tremendamente plena antes de tener hijos y si no los tenía, hubiese sido igual de plena. Mis hijos son la cosa más maravillosa que me ha pasado en la vida… Ojo. Antes ya me habían pasado cosas muy maravillosas. Es importante valorar todo lo que tenemos; en mi caso, que soy una persona sana, con familia, amigos, un empleo y puedo pagar mis facturas. Millones de personas no tienen lo que yo. Si puedo ser feliz con todo eso, ¿por qué tengo que depender de tener hijos?

Hay innumerables mitos asociados al embarazo, todos positivos, y que tú vienes a contestar en parte añadiendo que, para muchas parejas, resulta muy difícil tener un hijo.

Es la parte que me parecía interesante como periodista; si mi experiencia hubiese sido como las demás, no habría tema. Pero cuando comencé a vivir que ese relato de la maternidad idílica no encajaba con la realidad que yo veía, la mía y otras que había conocido como periodista, me di cuenta de que había un tema que un tratar. Y también un tabú, vivir la maternidad de esta determinada manera, y si no, eres estigmatizada. Todos los temas en los que intervienen las mujeres y su sexualidad está todo muy predeterminado narrativamente y muchas personas no se atreven a explicarse por cómo te mirarán.

¿Qué consejo das a las chicas que llegan a los 35 y siguen dejándolo para más adelante?

Hay algo que no nos cuentan: que la fertilidad comienza a derrumbarse a partir de los 35. Pensamos que es a los 40 y comienza mucho antes. Si hacia los 30 aún no quieres ser madre, no estaría de más consultar con tu ginecólogo cómo vas de reserva ovárica y plantearse una congelación de óvulos. Hay quien cree que esto puede ser hacer el agosto de las clínicas con ese eslogan de ‘decide tú cuándo quieres ser madre’ cuando en realidad, si tuviésemos los factores socioeconómicos suficientes podríamos serlo antes y no pasar por todo esto. Lo entiendo. Pero si tu opción no es ser madre a los 30, a mí me hubiese venido muy bien saberlo, que en un chequeo ordinario puede saberse.

Seamos claros: acudir a las distintas técnicas de fertilización es carísimo.

Así es. Y es horrible: existe una barrera económica y quienes no tengan dinero y sí problemas de fertilidad, no tendrán hijos. Esto es tremendo; que la Seguridad Social no esté dando la cobertura necesaria para los múltiples problemas que se pueden encontrar hoy en día las parejas, porque es bastante deficiente esa cobertura, me parece intolerable. Ya no te digo las normativas homófobas que se habían aprobado en algunas Comunidades Autónomas y se han derogado, afortunadamente.

Así, tener hijos no es un capricho.

No lo es. Sí es una cuestión personal por un lado pero si la sociedad permite que baje el índice de natalidad, se convierte es una cuestión de Estado. ¿Por qué no nos ponemos las pilas todos? Los de la opción personal ya estamos poniendo de nuestra parte. Pasas tres años de tu vida con un gran sacrificio, criando a un hijo, trabajando a la vez y llegas al desquicie de pagar a una niñera o una guardería para que esté con él, que a su vez deja a los propios en casa para cuidar a los tuyos, te das cuenta de que este sistema es una locura.

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Leyendo el libro veo que incluyes muchas referencias a tu trabajo. ¿Puedes pensar en forma no documental?

Me divierte mucho hacer esto, contar historias interesantes y que resulten reveladores para el espectador. Algunas que se nos habían quedado en el tintero en ‘9 meses con Samanta’ o no habíamos encontrado gente dispuesta a dar la cara, en el libro sí he podido hacerlo, como la coparentalidad, muy desconocida y asombrosa.

¿En qué consiste?

Se trata de personas que se buscan por internet para tener un hijo en común sin tener una relación sentimental. Se hace entre amigos o entre desconocidos –que se conocen para ver si comparten valores– y media un contrato, como en una custodia compartida, para saber de qué se va a ocupar cada uno. Luego vienen inseminaciones hasta conseguir el embarazo y el hijo. Es un método controvertido pero ellos lo defienden: si la mayoría de parejas se van a separar, ¿por qué no empezamos con tranquilidad, separados desde el principio? Muchas de estas personas, estén o no en pareja, son homosexuales y buscan personas del sexo contrario.

¿Cuándo regresas a televisión?

Volveré dentro de muy poco, de nuevo en Cuatro, con un programa de reportajes al que hemos dado una vuelta de tuerca a lo que veníamos haciendo y hemos inventado un nuevo formato; habrá vivencias, historias extraordinarias, novedades muy creativas en planteamientos, narrativa y puesta en escena. Es un nuevo formato en que puedo conciliar mi vida personal y la laboral.

http://www.lavanguardia.com/gente/20170130/413826643481/samanta-villar-fertilidad-ser-madre.html